El estudiante que interrumpe la clase no siempre necesita un castigo

El estudiante que interrumpe la clase no siempre necesita un castigo.

Imagina tres estudiantes en el mismo salรณn, un viernes o domingo cualquiera.

El primero interrumpe la clase por tercera vez con un chiste. Todos se rรญen, y รฉl lo sabe. El segundo no ha entregado las รบltimas cuatro tareas. Cuando le preguntas, se encoge de hombros y dice: “ยฟPara quรฉ? Igual voy a fallar”. La tercera lleva semanas callada, con la mirada perdida. 

Los tres tienen un “problema de conducta”. Los tres podrรญan terminar en la oficina del director. Y en muchas de nuestras escuelas cristianas, los tres recibirรญan mรกs o menos lo mismo: una advertencia, una llamada a los padres, quizรกs una suspensiรณn.

Pero no tienen el mismo problema. Y si les damos la misma respuesta, vamos a fallarle al menos a dos de ellos.

Una sola herramienta para todo

Cuando la รบnica herramienta que tenemos es la disciplina, todo estudiante que se sale de la lรญnea parece necesitar correcciรณn. Es comprensible. Tenemos veinticinco o treinta estudiantes, un currรญculo que cubrir y poco tiempo. 

Pero el apรณstol Pablo nos dejรณ un mapa mรกs fino. En su primera carta a los tesalonicenses, escribiรณ:

Les exhortamos, hermanos, a que amonesten a los indisciplinados, animen a los desalentados, sostengan a los dรฉbiles y sean pacientes con todos. (1 Tesalonicenses 5:14, NBLA)

Pablo no le da una sola instrucciรณn a la iglesia para todas las personas. Distingue tres tipos de necesidades, cada una con una respuesta distinta. Y cierra con algo que aplica a todos por igual: paciencia.

Tres estudiantes, tres respuestas

El indisciplinado necesita ser amonestado. La palabra que Pablo usa, ataktos, era un tรฉrmino militar. Describรญa al soldado que se salรญa de la fila y rompรญa la formaciรณn. No es alguien que no puede; es alguien que no quiere mantenerse en su lugar. Para รฉl, la respuesta es noutheteล: amonestar, confrontar con la verdad, poner delante de รฉl lo que Dios espera. Aquรญ sรญ hay lugar para la correcciรณn firme y las consecuencias claras. Nuestro estudiante del chiste probablemente estรก aquรญ.

El desalentado necesita ser animado. El tรฉrmino oligopsychos significa, literalmente, “de poca alma”. Es el que se quedรณ sin fuerzas y dejรณ de intentar porque ya no cree que valga la pena. Si amonestas a este estudiante, lo hundes mรกs. Lo que necesita es paramytheomai: que alguien se acerque y le hable al corazรณn, que le recuerde que su historia no estรก escrita, que hay esperanza. El estudiante de las tareas sin entregar probablemente estรก aquรญ.

El dรฉbil necesita ser sostenido. El asthenฤ“s es el que carga algo que no puede llevar solo. Puede ser una fragilidad fรญsica, emocional o espiritual, o una situaciรณn en casa que lo desborda. La respuesta es antechomai: agarrarse de รฉl, sostenerlo, no soltarlo. No se trata de exigirle mรกs ni de darle un discurso motivador. Se trata de estar. La estudiante callada probablemente estรก aquรญ, y probablemente necesita que alguien, ademรกs de ti, se entere de lo que estรก pasando.

El error de invertir las respuestas

Lo delicado de este pasaje es lo que pasa cuando confundimos las categorรญas.

Si animas al indisciplinado, confirmas su conducta. Si amonestas al desalentado, le das otra razรณn para rendirse. Si le exiges al dรฉbil, lo aplastas.

Por eso, antes de decidir quรฉ hacer con un estudiante, el maestro cristiano necesita hacerse una pregunta que el reglamento no hace: ยฟquรฉ hay detrรกs de esta conducta? No para excusarla, sino para responder a ella como Dios responde a nosotros. ร‰l no nos trata a todos igual. Nos conoce.

Algunas preguntas que te pueden ayudar a discernir:

  • ยฟEsta conducta es nueva o es un patrรณn de siempre?
  • ยฟEl estudiante parece desafiante, derrotado o cargado?
  • ยฟQuรฉ pasa cuando le hablas a solas? ยฟSe defiende, se cierra o se quiebra?
  • ยฟQuรฉ sabes de su casa en este momento?

No siempre vas a acertar a la primera. A veces un mismo estudiante es las tres cosas en distintos momentos del aรฑo. Pero el simple hecho de preguntar ya cambia la forma en que lo miras.

“Sean pacientes con todos”.

Pablo cierra la instrucciรณn con makrothymeล: tener รกnimo largo, aguantar sin rendirse. Esto aplica a los tres.

Paciencia con el indisciplinado, porque la correcciรณn toma tiempo en dar fruto. Paciencia con el desalentado, porque el รกnimo no se recupera en una conversaciรณn. Paciencia con el dรฉbil, porque sostener a alguien cansa.

Y paciencia contigo mismo, maestro. Porque tรบ tambiรฉn has sido los tres.

Esto no sustituye tu reglamento

Quiero ser claro: no estoy diciendo que eliminemos las normas ni las consecuencias. Una escuela o iglesia sin orden no forma a nadie. Lo que digo es que el reglamento responde a la conducta, y el maestro cristiano estรก llamado a responder a la persona.

Enseรฑar bien no basta. Si queremos formar a nuestros estudiantes como Dios quiere, tenemos que aprender a leer sus almas. Esa es la convicciรณn que me llevรณ a escribir Cuando enseรฑar no basta, y es el corazรณn de lo que comparto con maestros y directores en cada conferencia.


Cada jueves publico un artรญculo para maestros, directores y lรญderes que quieren enseรฑar y cuidar almas. Si quieres llevar este tema a tu claustro o congreso de educadores, solicita una fecha aquรญ.

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Pedagogรญa al Estilo de Jesรบs

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